El inconsciente es una verdad mentirosa puesto que el saber del inconsciente es por una parte verdad y por otra parte ficción; el inconsciente es un saber que revela la verdad en la que se sustenta la propia mentira del sujeto, su ficción, el recodo en el cual el sujeto se escuda y se esconde para gozar y burlar la castración, esa ficción, esa verdad mentirosa que el inconsciente revela es la verdad del entrampaje del sujeto en la cadena Significante que lo define y lo sitúa como deseo del Otro. Por tanto el inconsciente como saber no sabido le revela al sujeto la verdad que es como deseo del deseo del Otro, de Otro, y aquí es donde se configura la mentira del sujeto en ese no poder Ser sin el Otro, en la angustia del no Ser si no se es deseo de alguien, la mentira del sujeto se configura a partir de esta dependencia y supeditación al Otro.
Cuando se advierte que el Psicoanálisis descifra el goce del sujeto, lo que descifra aquí es lo que el sujeto Es en el Otro, descifra la traza Significante (venida del Otro) que lo gobierna, ese Ser en el Otro es lo que el sujeto sostiene y persigue como ideal “es la empresa que no puede dejar caer”, aunque precisamente esa empresa ideal sea la causa de sus angustias y sufrires, de su neurosis. La castración abriría las puertas a un poder Ser sin el Otro.
Lo que el Psicoanálisis revela es la ilusión que sustenta la vida del sujeto, se trata de una ilusión que aunque ficción y mentira, no deja de ser verdadera; es verdad mentirosa.
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